09 octubre, 2010

Desquite de leyenda ante Serbia, vamos por el oro

En lo que puede calificarse como su mejor partido de los últimos años, la selección masculina cubana de voleibol doblegó 3-2 a Serbia en una de las semifinales del XVII campeonato mundial, y discutirá este domingo el título frente al ganador entre Italia y Brasil.
Otra vez la ofensiva antillana fue el mejor aliado para la victoria, encabezada por Wilfredo León (23), Joandry Leal (21) y Robertlandy Simón (17), en tanto el pasador Raydel Hierrezuelo resultó una muralla en el bloqueo, dos de ellos decisivos en el quinto parcial.
El encuentro comenzó con éxito parcial para los serbios 25-22, pero rápidamente la tropa de Orlando Samuels saltó a la vanguardia en el segundo set con marcador 25-17. En lo adelante, todo fue “a puro coraje”, pues en la tercera manga los antillanos remontaron una pizarra adversa y extendieron la definición hasta los 27 minutos, nada menos que 31-29.
Cuando los cubanos solo necesitaban imponerse en el siguiente cuarto para entrar a la final, los europeos, liderados por ese fenómeno de voleibolista Ivan Miljkovic —marcó 30 puntos—salieron a la cancha dispuestos a igualar el desafío y lo consiguieron 25-22, para dejar la mesa servida a un tie break que disfrutaron a sus anchas los 7500 espectadores reunidos en la sala Polideportiva de Roma.
Y por cuarta ocasión en este campeonato —antes España, Brasil y Bulgaria—, el equipo tricolor llegó al quinto parcial y venció, apoyados en un bloqueo creciente, una garra impresionante y un pensamiento de victoria pocas veces apreciable en una selección cubana de voleibol en la última década, con lo cual celebraron 16-14, y con ello el derecho a discutir la corona.
A la hora de la valoración del encuentro, no podemos pasar por alto que fue un desquite de leyenda tras las dos derrotas consecutivas frente a los serbios —por el bronce en la pasada Liga Mundial y en la segunda ronda del actual certamen del orbe—, al tiempo que igualaron ya la mejor actuación de Cuba en campeonato mundiales, pues en 1990 terminamos plata, al ceder con Italia por la dorada.
Tampoco es posible omitir el trabajo integral de la sexteta regular —hoy Osmani Camejo fue sobresaliente en el bloqueo—, que físicamente es una de las más fuertes del mundial, pero en ocasiones pierde la concentración. Muy oportuna también estuvo la dirección técnica, con solo cambios imprescindibles en los momentos de más tensión.
Para muchos especialistas, Cuba no es el equipo “sorpresa” del evento, pues en las dos últimas versiones de la Liga el cuarto lugar había mostrado una formación hecha para empeños mayores. Ahora se concretó, aunque los muchachos ya piensan en romper la historia con Brasil o Italia —lo mismo da— este domingo 10 de octubre.

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