01 noviembre, 2009

De tal Estela, tal Yoenis Céspedes


Decían que no hablaba, pero esa tarde borró ese estigma con más de una hora de charla con la prensa. Yoenis Céspedes empuñó como segundo al bate, tras una extensa conversación con su madre, la otrora estela lanzadora de sóftbol Estela Milanés, a quien le debe todo lo que es hoy en el béisbol de su provincia y de Cuba.
Una firme convicción sorprendió de manera agradable el ambiente: “pienso romper el récord de jonrones de Despaigne esta serie”. Sin embargo, rápidamente reconoció que lo más importante para la temporada 2009-2010 no está en el orden personal, sino en lo que pueda aportar para que su equipo Granma clasifique para los play off.
Céspedes prefiere calcular muy bien cada lanzamiento, de ahí que le propusimos entonces un duelo preguntas-bateador, en el que la afición pudiera conocerlo mejor.
“El principal ejemplo que yo tengo es mi madre, que se pasó 17 años en el equipo nacional de sóftbol, se cansó de viajar y nunca dejó de atenderme, de educarme, ni pensó en abandonar el país. Por eso mi familia es lo más importante”, comenzó el diálogo en la sala de su casa, en el municipio granmense de Campechuela.
Primer lanzamiento: ¿cómo fueron esos inicios en el béisbol con una madre softbolista?
“Ella siempre cuenta que a los tres años ya jugaba pelota, pero mi recuerdo más cercano es cuando me llevó a la EIDE de Granma. Una vez matriculado, ella empezó a llorar y me dijo que virara para la casa. Entonces le dije: no, vete tú sola porque yo me quedo.
“Lo que me gustaba jugar era torpedero, pero solo lo hice en el primer año de la categoría 15-16 hasta el primer año juvenil. En lo adelante, Ángel Ortega, director del equipo Granma de este año, me cambió de posición: “usted es jardinero central”, dijo. Y hasta hoy”.
Strike cantado: ¿por qué afirmas que no eres un jonronero?
“Siempre pensé que podía llegar a ser un gran pelotero desde los juveniles, pero de ahí a ser jonronero hay un buen trecho. No lo encuentro así. Conecto jonrones cuando entro en racha. Fíjate que di el primero de mi carrera deportiva en el último año de la categoría juvenil, sin embargo, veo que ahora muchachos con 13-14 años dan jonrones, como algo normal, en los estadios de la categoría mayores.
“Hay una anécdota de esa época que cuento a cada rato. Cuando llegué a la preselección nacional juvenil, en el estadio Victoria de Girón, le dije el primer día al catcher de Holguín, Selme Angulo: antes de irme de aquí tengo que dar un jonrón por arriba del techo. Empezaron los entrenamientos y los juegos, pero nada. Y en el último, que me pusieron como cambio por uno al que solo le quedaba un turno al bate, la saqué como había pronosticado.”


Bola afuera: ¿qué le falta al equipo de Granma para lograr un gran resultado?
“Disciplina. Algunos dicen que lo que tiene el nuevo manager ahora es una escuela militar, pero esa es una de las cosas fundamentales por las que no llegábamos más lejos. Porque había peloteros que prácticamente hacían lo que les daba la gana. Si no lo ponían a jugar se molestaban y cuando lo ponían lo tiraban todo a lo que fuera. El mismo Ciro Silvino se molestaba cuando había un error y la tiraba por el medio, pero es que nadie quiere hacer errores, nadie quiere poncharse…”.
Bola adentro: ¿cuál debe ser tu papel en el equipo para la venidera serie?
“Dos años atrás, el rendimiento mío no fue el adecuado, pero pienso este año rendir mucho para el equipo y tener una buena serie. Despaigne, Ciro, Marcos Naranjo y yo, entre otros, llevamos un poco más de años en el colectivo y tenemos que llevar la voz cantante y halar a los demás compañeros. Nosotros tenemos que ser ejemplos en todo, porque lo que hagamos los demás muchachos van a querer hacerlo. Y debemos, sobre todo, ser disciplinado”.
Strike tirándole: ¿qué torneo consideras como el mejor en tu carrera deportiva?
“Estuve bastante satisfecho con mi actuación en el II Clásico por el nivel que tenía, pero hubo un torneo que tuve mejores resultados: el de Rótterdam, en el 2006. Allí discutí el campeón de bateo hasta el último día, solo perdí con un holandés que compiló 517. Implanté récord en extrabase. Ese año me sentía mejor que en el Clásico.
"A lo mejor es idea mía, pero en los dos eventos internacionales que más he rendido estuvo Antonio Pacheco, uno dirigiendo y en el otro, el Clásico, estaba en el Club House. Cada vez que iba a batear me llamaba y decía como tenia que batearle a cada pitcher. Incluso en los entrenamientos estuvo trabajando conmigo muy fuerte en detalles técnicos”.
Bola alta: ¿cómo describes el costoso error que cometiste en el II Clásico?
“Mucha gente dice que la neblina, pero eso no tuvo nada que ver. Pestano nos había mandado a correr hacia delante a los jardineros y cuando salió el batazo, por la altura que llevaba, pensé que no le iba a llegar. Salí corriendo, bajé la cabeza y cuando miré la pelota ya estaba arriba de mi y no me dio tiempo estirar la mano. Incluso Cepeda me dijo que él pensaba que no le iba a llegar a esa bola.
“Hubiese querido que en ese momento la tierra me tragara. Cepeda fue quien más ánimo dio: “no te preocupes, eso le pasa a cualquiera, levanta, todavía queda juego. Tienes que batear”.
“Fui para el Club House y refresqué un poco. Cuando me tocó batear luché la base por bola, que fue la primera del juego y después miré bien al pitcher porque le tenia que dar tan siquiera un hit. Vi que estaba tirando mucho rompimiento y cuando me tocó de nuevo no le tiré al primer lanzamiento que fue recta. Luego tiró el rompimiento y le conecté triple. Aunque no me compensó, eso alivió bastante el error”.
Séptimo lanzamiento, foul: ¿crisis la pelota cubana o simplemente un periodo de tránsito?
“No está en crisis, sino que los otros países se están preparando mejor que nosotros, porque todo el mundo sabe que ellos tienen mejores recursos.
Además, estamos acostumbrados a una velocidad promedio entre 85 y 86 millas y cuando nos encontramos a un pitcher de 90 millas se nos hace muy difícil batear.
“Hay varios peloteros que han planteado topar más con esos equipos de nivel y la Comisión Nacional dice que no porque nos van a estudiar. Es cierto, pero nosotros también lo podemos hacer y cuando lleguemos a la competencia podemos enfrentarnos a un equipo que ya conocemos”.
Otro envío, otro foul: ¿eres partidario de una Serie Selectiva en nuestro béisbol?
“Ahí se concentra más la calidad. No estuve en ninguna, pero sería bueno, aunque los peloteros lleguen más cansados al equipo Cuba. Lo que se hizo antes del mundial (18 juegos entre la preselección) empieza bien, pero no termina bien, porque no es lo mismo jugar con otros equipos que hacerlo todos los días con la misma gente.
“Además el amigo de aquel no le tira pegado por tal no de darle un golpe, el catcher le avisa al de su provincia y así no vale la pena porque al final no logramos nada. Hay que topar con equipos de nivel, como el año pasado con Korea, que nos pueden dar un resultado mejor”.
Último lanzamiento: le tira y conecta un batazo…¿Algún sueño especial en el futuro inmediato?
“Pienso romper el récord de jonrones esta serie nacional, a pesar de que no me considero como tal. Si el de Alexei Bell duró un año, el de mi hermano Despaigne puede durar ese mismo tiempo también.
Pero la meta principal en lo adelante es mantenerme en el equipo Cuba y llegar a ser el tercer bate. Hay muchos entrenadores que me han dicho que tengo todas las condiciones para serlo. Quiero encontrar eso que me falta y lograrlo”.

16 octubre, 2009

Pacheco: “yo soy cubano”


Es tarde, pero Antonio Pacheco aún está en el estadio Guillermón Moncada. A pesar del poco tiempo con que fue pactada, no sorprendió la amabilidad para aceptar la entrevista. El “Capitán de capitanes” se movió con total sinceridad frente a cada una de las interrogantes, en las que expuso su criterio autorizado, tras su rica experiencia como jugador y sus cinco años como manager de Santiago de Cuba.
Pacheco no escondió su verbo jonronero para proponer ideas sobre el futuro de nuestra pelota, recordar hechos dolorosos del pasado reciente y asegurar que la venidera serie nacional tendrá vitalidad y calidad. Una vez más se abrió la conversación polémica, cuestionadota y muy honesta.
¿Cómo ha sido la preparación de Santiago para esta serie?
“A partir del conocimiento de que empezaba el 18 de octubre —luego se informaría como fecha oficial el 1 de noviembre— nos trazamos un plan de 10 semanas de preparación, seis para la etapa general y cuatro de la especial. En estos momentos estamos en esta última, con topes de confrontación con Camagüey, Granma y Holguín, que son muy beneficiosos, pues podemos valorar, sobre todo, a los jóvenes.
“Nuestro entrenamiento lo basamos a partir de las dificultades que tuvimos el año pasado, fundamentalmente en el área de pitcheo, en el cual contamos con varias figuras que se ganaron sus puestos en el campeonato nacional juvenil y se unirán a Vera, Cintra, Yaumier, Betancourt y Bicet. En cuanto al bateo, siempre nos hemos caracterizado por una buena ofensiva”.
¿Algún secreto para mantener durante tanto tiempo -90 juegos- la forma deportiva del conjunto?
“Sin el ánimo de ofender a nadie ni que se tome a mal, nosotros tenemos la oportunidad de contar con un buen preparador físico como Felipe Diez Siré, de mucho conocimiento. Llevamos cinco años trabajando juntos y sabe cómo preparar un equipo de pelota para lo que nosotros necesitamos.
“Te pongo un ejemplo, y discúlpame que vaya de momento atrás. Para los Juegos Olímpicos de Beijing, Siré fue el preparador físico. Se dice que se entrenó mucho. Pero qué pasó. Cuando termina la serie el atleta se pasa un mes, dos meses sin hacer nada. Y entonces hay que asegurar con esa preparación que el pelotero esté en su máxima capacidad de jugar pelota, por tanto, el entrenamiento tiene que ser fuerte y con muchas repeticiones por los bancos de errores que había anteriormente. Tuvimos que ir a Corea del Sur a topar para lograr el nivel que se logró. Muchos dicen que nos estudiaron allí. Es verdad, pero nosotros pudimos conocer su pitcheo, que nos permitió llegar hasta la discusión del título frente a ellos mismos”.
¿Buscará Pacheco nuevamente el título nacional después de quedar fuera de los primeros puestos el pasado año?
“Cuando nosotros preparamos un equipo nuestro pensamientos es ganar. El terreno puede decir otra cosa, pero somos conscientes de que tenemos que hacer un buen entrenamiento para lograr el objetivo fundamental: discutir el título. En la pelota lo más fácil es perder. Entonces, cuando tú discutes el campeonato hiciste un buen papel. Esa es nuestra idea ahora”.
¿Qué considera lo más conveniente para nuestras series nacionales: un cambio de estructura o el renacer de la otrora Selectiva?
“La estructura no es la que cambia la calidad del torneo. Tenemos que revisar, pues si se quita la estructura actual de la serie nacional se mata el espectáculo que incluye los play off, donde la gente defiende su camiseta, su pedazo de tierra. Y eso hay que mantenerlo.
“¿Qué urge en la pelota cubana? Subirle el techo, pero a partir del principio que la calidad de un evento lo da el pitcheo. Si vas a hacer una Serie Selectiva, lo primero que hay que ver es qué cantidad de lanzadores existe para conformar esos equipos. Si son cuatro conjuntos deben llevar 12 por cada uno. ¿Tenemos 48 pitchers con calidad suficiente para dar un buen espectáculo? Nuestro público disfruta un buen juego de pelota, no un partido de carreraje. Gusta del jonrón, pero también de un duelo 2-1 3-2, 1-0, es decir, todo parte del principio de la calidad del pitcheo.
“En el caso de aprobarse la Selectiva hay que prestar atención a qué provincia sentirá por cada elenco. ¿Quién responderá por Orientales, por Centrales y así sucesivamente? No puede ser un problema de la Comisión Nacional, sino de todos los factores para que sea también un buen espectáculo. Allí deben ir los de mejores rendimientos, prácticamente una preselección ampliada del equipo Cuba.”
¿Está de acuerdo Pacheco con el tema rendimiento para integrar los equipos Cuba?
“Sí, estoy de acuerdo, pero un equipo Cuba no se hace solo por rendimiento. Por un problema de necesidad entre el grupo, a lo mejor lo que hace falta en un momento determinado es un buen primer bate, o un segundo bate. Y así es como se hace un equipo de pelota. A veces solo se busca un promedio y no es así.
“Por ejemplo, cuando se busca un torpedero no es por el promedio ofensivo, sino defensivo, porque no le puedes pedir solo que batee 300, sino tienes que ver cuántos errores hizo. Debemos ir cambiando la mentalidad de que todo tiene que ser rendimiento, porque sino hacemos totalmente un equipo ofensivo”.
Pero existen otras cosas preocupantes dentro del béisbol cubano más allá del sistema de competencia.
“Una de ellas es que la pelota es el único deporte sin centro de entrenamiento, por su característica y el torneo que celebra. Otra cosa que me preocupa es la fiscalización de los planes de entrenamientos de las provincias. ¿Hay una política o estrategia en el país para controlar esos planes y la preparación física de los equipos? ¿Quién revisa cómo se trabaja en Santiago, Guantánamo, Granma o Ciudad de la Habana?
“¿Quién tiene los bancos de errores de la pelota cubana? A eso hay que darles seguimiento. En el equipo Cuba los deportistas están concentrados un mes y esos errores ofensivos, en el corrido de las bases, etc., no se pueden resolver en ese tiempo.
“En el béisbol, al no existir el sistema de un equipo concentrado, como el voleibol y otras disciplinas, hay que unificar más los entrenamientos y poner en función a todas las personas que tienen que ver con eso.”
“Al hablar de estrategia para nuestra pelota lo primero que me viene a la mente son guantes, pelotas, spikes y bates. He dicho muchas veces que el último eslabón es la Selectiva. Tenemos primero que pensar en los niños, en la EIDE, en la ESPA, en toda esa cadena antes de pensar en Selectiva. Cuando seamos capaces de mirar hacia abajo, podremos luego mirar hacia arriba con resultados”.
¿Topes versus escauteo? ¿Nos hemos quedado retrasados en el aspecto científico-técnico?
“Los topes son importantes. En todos los deportes con pelota hay que jugar, no todo se basa en la preparación, pues también hay que conocer al contrario. ¿Qué es lo que está pasando ahora con los topes? El equipo que mejor escauteo haga puede sacar un poco más de ventaja, pero nosotros tenemos que seguir topando porque nos conocen más que a ningún equipo en el mundo.
Hay que ver, conocer y saber donde están las dificultades y los errores nuestros con un rival diferente. Porque cuando jugamos entre nosotros nos conocemos y sabemos los errores. Por ejemplo, el pitcheo asiático no lo tenemos en Cuba, de ahí que en los últimos tiempos hemos afrontado la mayor dificultad en el bateo porque esos lanzadores que nos han dominado no lo enfrentamos con frecuencia. A veces hablamos de tirar duro, pero no se gana solo tirando duro. Ellos buscan los puntos débiles de los bateadores cubanos y les tiran ahí”.
Volvamos a la próxima serie nacional. ¿Compartes el criterio de que la sangre joven que veremos en casi todos los equipos repercutirá en un torneo de más baja calidad competitiva?
“La juventud tiene derecho a elevar el techo de la pelota cubana. Hay muchos peloteros jóvenes con calidad para dar un buen espectáculo y defender su equipo. Y esos deseos de jugar son importantes en cualquier conjunto, porque arrastra a mucha gente. Todos nosotros empezamos una vez, en una primera serie y luego fuimos cogiendo la experiencia con los años. Por tanto, creo que será una buena serie.
“Lo único que me preocupa en todo esto es que se mate la Liga de Desarrollo. Porque la pelota es jugar y todo esos muchachos jóvenes que estuvieron en la pasada Liga llegan hoy a la serie nacional con más de cincuenta y tanto partidos, que no es lo mismo a llegar sin haber jugado. Y eso también hará que nuestro béisbol dé un salto”.
¿Cómo se comportó la serie provincial en Santiago?
“Este año, como en casi todo el país, esa serie no tuvo la eficacia que debe tener. En una conversación con el presidente del gobierno en Santiago, le planteé la necesidad de realizar ese torneo con más juegos y mucha mayor calidad. Vamos a hacer una propuesta para el 2010 y creemos que si se hace un buen certamen provincial, Santiago de Cuba dará otro paso adelante en la serie nacional”.
Un tema contradictorio en los últimos eventos internacionales ha sido la defensa ¿Hemos retrocedido también en ese aspecto de juego?
“Eso es cierto, pero sin justificar nada siempre me ha gustado hablar claro y decir la verdad. Nosotros debemos revisar los terrenos de pelota en que jugamos. Uno no lo ve de inmediato, pero jugar en un terreno malo te va creando hábitos negativos, errores a la hora de fildear, que luego son difíciles de eliminar, de resolverlos en poco tiempo y que sale después en un evento internacional. Sin embargo, considero los fildeadores cubanos son buenos porque lo hacen en terrenos con malas condiciones”.
En menos de dos años, cuatro directores del equipo Cuba: Anglada, Pacheco, Higinio y Lombillo, pero no acabamos de ganar un cetro. ¿El problema se resuelve con cambios de managers?
“La pregunta hay que hacérsela a la Comisión Nacional de Béisbol. Todos los directores tratan de hacer el mejor esfuerzo y preparan al equipo para la medalla de oro porque saben la importancia que tiene ese título para nuestro pueblo. Y son personas que sufren mucho cuando sucede lo contrario a lo planificado. A veces son criticados por personas que conocen el deporte, pero hacen un razonamiento un poco superficial. Ellos merecen todo el respeto y la consideración.
En el caso mío, algunos colegas tuyos fueron injustos, y creo que hubo hasta una campaña mediática nacional contra mi persona, pues se hicieron críticas destructivas, no para ayudar. No sé con qué objetivos se hizo y ojalá no le pase a ningún otro. Por primera vez me chiflaron en el Latinoamericano, cuando fui a recibir el premio a mejor equipo del año 2008. Y yo sé que en la capital se me quiere porque lo he sentido, lo he vivido y lo he comprobado. Eso fue un momento malo. Fíjate si esa campaña existe que decían que no daba entrevistas. ¿Y esto qué es?
¿Volvería Pacheco a dirigir un equipo Cuba?
“Yo soy cubano".

07 septiembre, 2009

¿Qué le pasó a Dayron Robles en Berlín?


Por esperada la entrevista no dejó de cumplir sus expectativas. Santiago Antúnez nos recibió dispuesto a responder todas las interrogantes relacionadas con la última actuación del recordista mundial y campeón olímpico, Dayron Robles, a quien entrena desde hace más de un lustro. Su inesperada retirada en la semifinal del campeonato mundial de atletismo, en Berlín, sembró dudas y hasta criterios insultantes si tomamos en cuenta el trabajo consolidado de la escuela cubana de vallas. Periodista y entrevistado abrieron el diálogo.
“Un saludo a toda la afición cubana, especialmente a la gente de mi tierra, Ranchuelos, en Villa Clara. Como entrenador valoro que no solo debemos dirigirnos a la población cuando nuestros atletas obtienen triunfos, sino también cuando hay derrotas. Estoy muy contento por la iniciativa de esta entrevista para aclarar ciertos temas a los aficionados. Creo que hay algunas equivocaciones sobre la información que se dio a nuestro pueblo durante el campeonato mundial de Berlín”.
¿Qué pasó realmente con Dayron en esa lid?
“Dayron es un atleta que tiene problemas con sus pies planos, lo cual explicamos antes del mundial para que nadie vaya a creer ahora que es un problema de justificación. Las plantillas y los pinchos especializados que él tenía que utilizar los tuvo a mediados del mes de junio. Quiere decir que hizo la mayoría de los entrenamientos y las competencias del año con los pinchos que no debía usar.
No es la primera vez que él presenta una molestia en competencia. En el 2006, en la Copa del Mundo, fue lo mismo. Sintió una molestia y decía que no podía correr. Antes de los Juegos Olímpicos de Beijing, estando en Cuba, tenía una dolencia parecida, no igual, sin embargo, ganó el oro y entonces no dimos explicación, pero ahora sí porque se perdió.
A principios de esta temporada muchos recordarán que regresamos a Cuba después de dos competencias por una molestia suya. Quiere decir que eso siempre ha estado presente en Dayron. Tanto yo como el grupo de trabajo tenemos que seguir trabajando porque es un atleta que tiende a tener bastante molestias.”
¿Si estaba en esas condiciones, por qué corrió en la semifinal?
“Para la semifinal él calentó bien como siempre. Al terminar me le acerqué e hicimos una pequeña reunión: ¿cómo te sientes?, dime si o no, corremos o no se corre, si no puedes nos retiramos y él dijo: no, yo puedo con esta semifinal para clasificar.
La decisión de correr no lo decide ni el cuerpo médico ni el entrenador, sino el grupo de trabajo. El médico da su valoración, el fisiterapeuta la suya y yo como entrenador recibo esa información y lo veo en el calentamiento. Al final los tres consultamos con el atleta que es en definitiva el que siente o no el grado de dolor.
Por eso en el campeonato mundial se decidió así. Vi el calentamiento y tras su decisión de correr se le explicó como debía hacer la carrera para que no tuviera que arriesgarse, ya que corriendo a un 93% podía ganarla sin problemas. Pero a la hora de la carrera sintió la molestia y se paró”.

¿Puede hacerme una pequeña descripción de esa molestia?
“Para ponerte un ejemplo: ¿Quién no ha tenido lo que decimos en Cuba una “cuca”? Con eso no se puede correr, aunque a los 5, 10 minutos ya se te pasó. Eso es normal en el mundo, pero en ese momento no puedes correr porque está engarrotado el músculo. Es decir, no hay lesiones, pero sí una pequeña molestia. No conozco un atleta de este nivel extraclase, como lo es Dayron, que no se le haya presentado esto en algún momento”.
¿Antes del Mundial se quejó de alguna dolencia similar?
“En las últimas diez competencias previas Dayron no se sintió ni se quejó de nada. Eso fue allí, en Berlín. Sin embargo, en la pierna derecha el sufrió una caída, se dio con el tubo de una valla y siguió compitiendo sin problemas. Por eso decía que una decisión de si compite o no tiene que hacerla el grupo de trabajo junto al atleta. Al final, aunque nosotros pensemos o digamos que se puede, es el atleta quien decide de acuerdo al dolor que pueda soportar. Han existido muchas molestias más profundas y él ha corrido y ganado, pero eso está en el alto rendimiento a diario”.
¿Qué arrojaron las pruebas hechas en Alemania ese propio día?
“Le hicieron muchas pruebas y se valoró todo y sencillamente salió lo mismo que en las pruebas hechas en Cuba, una pequeña contractura que tiene dentro y eso a veces le impide correr en diversas situaciones. Tanto es así que el programa de rehabilitación que se le mandó allá es el mismo que le indicó nuestro grupo de trabajo: descanso.
Si fuera una lesión grave o media hubiera tenido un programa de rehabilitación con fisioterapeuta o con aparatura, pero en realidad lo único que se le recetó fue descanso. No hay nada de peligro”.
¿Lo sucedido tiene algo que ver con no cumplir la fisioterapia diaria?
“Dayron sabe que tiene que “morir” en el fisioterapeuta y en el médico diariamente y eso lo cumple de manera religiosa porque sabe las consecuencias que eso puede traer. Es estrictamente cumplidor de eso, aunque ahora estamos en un proceso de análisis y de chequeo completo de su organismo y todo lo que se está haciendo dará resultado, aunque hay que seguir la investigación.
Pero sí necesitaba los zapatos especiales. Primero, porque la pisada no es igual y si ese zapato lo usa ya casi a ultima hora, como sucedió, pues la pisada es diferente. Las vallas es un evento muy traumático, no es lo mismo correr plano”.
Hubo expresiones del propio Dayron sobre la falta de potasio en su organismo. ¿Qué puede ampliar sobre eso?
“Nuestra población debe entender que nuestros atletas y el deporte como tal sufre también el problema del bloqueo. Hay muchas cosas que no nos llegan en tiempo y a veces nunca llegan. Por eso también el mundo entero nos reconoce y se asombran de cómo es posible que nosotros tengamos atletas de alto niveles con la situación económica y el bloqueo que tenemos.
Y ese fue el caso del cloruro de potasio, que es muy importante al organismo porque en nuestro país estamos constantemente sudando. Hay algunos atletas que lo necesitan en más cantidades que otro. Porque si sudas y no tienes la recuperación de la sal, a través de ese cloruro, el músculo está como si fuera un poco rígido y por cualquier cosa puede sufrir una contractura, una molestia. En el caso de Dayron suda mucho y le empezamos a dar el cloruro de potasio cuando llegó, pero ya era un poco tarde. Sin embargo, tampoco queremos decir que fue eso una de las causas reales de lo sucedido”.
¿Existe alguna relación entre la cantidad de competencias con la aparición de esta dolencia?
“Lo he explicado tres veces, pero no me voy a cansar de hacerlo. En el año 1992, después de los Juegos Olímpicos de Barcelona, comenzamos a crear la escuela cubana de vallas en el atletismo. Anteriormente corríamos en las competencias fundamentales y después, en los torneos siguientes, el rendimiento caía. Nosotros nos preguntábamos cómo es posible que haya atletas que puedan empezar la temporada en marzo y estén corriendo hasta septiembre, como Bolt este 2009, y mantengan todo el tiempo el rendimiento.
Descubrimos que nuestra arma fundamental, la de los vallistas cubanos, es la valoración por competencia y hemos calculado que se debe competir entre 15 y 20 veces. Y toda la vida lo hemos hecho y no pasa nada. Por ejemplo, Dayron tiene 12,87 como mejor marca personal (que además es el récord del mundo). Si corre 13,30 en una competencia está corriendo a un 88 a 90 % de su capacidad, pero es que allí le podemos medir el final de la carrera, la arrancada o los cambios de ritmo.
A veces el entrenamiento es más brusco, más agresivo que una propia competencia. El problema no es la cantidad, puedes correr hasta 30 veces porque estás entrenando, sino la intensidad. Por ejemplo, este 2009 empezamos tarde por el retraso de los zapatos especiales y competimos solo 10 veces —en el 2008 lo hicimos 17— para no buscar una molestia o lesión. Es el año que menos hemos competido y sin embargo, ¿cuántas veces corrió Dayron a altas intensidades?: un 13.04, un 13.06 y un 13.10. Nunca bajó de 13. No hizo tal intensidad. Es decir, no se trata de competir mucho o poco, sino la intensidad con que compitas. En los entrenamientos actuales y modernos del atletismo, usted entrena la distancia en que compite. Lo que mide es la competencia no el entrenamiento”.
¿Es común este tipo de molestias en otros atletas?
“Este tipo de molestias es común en los atletas de alto nivel y dentro de ellos, los que como Dayron, Usain Bolt, Tyson Gay, etc, son atletas extraclase. Los entrenamientos de ellos, de acuerdo a las marcas que realizan, tienen que ser mucho más intensivos. En realidad los entrenamientos de ellos son más propensos a lesiones que en las mismas competencias.
Con otros vallistas cubanos también ha ocurrido: Anier García, Emilio Valle, Yoel Hernández. Recuerdo que Anier, en el 2003, llegó lastimado a los Juegos Panamericanos de República Dominicana y todos decían que estaba acabado. Sin embargo, en el 2004 tuvo un proceso de recuperación y ganó el bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas. Como entrenador estoy acostumbrado a que existan esas dolencias. Lo que pasa es que depende del momento que sucede, lo mejor es que ocurra en un entrenamiento y nunca en una competencia”.
¿Algún diseño especial en el reinicio de los entrenamientos en octubre?
“Todos los años, de acuerdo a como terminó el atleta la anterior temporada y a lo que toque en el programa anual del cuatrienio siempre hay diferencias en el entrenamiento. En el caso de Dayron hemos valorado hacer un chequeo general en el Frank País o en Instituto de Medicina Deportiva para saber si existe algún tipo de molestia. Luego, vamos a seguir profundizando en su fortalecimiento físico y a continuar trabajando sobre la base de la resistencia especial, que se la vamos a incrementar”.
¿Y del resto de los muchachos, qué puede comentarnos?
“Este año el alza de Dayron Capetillo fue muy bueno, primera vez que se enfrenta a un mundial y terminó bien, en semifinal. Ese era un atleta que siempre se lastimaba empezando la preparación, por un problema de preparación de la base. Pero le hemos hecho un trabajo de fortalecimiento y preparación y se le han ido desapareciendo esas molestias y esperamos mucho de él. Tenemos a Ignacio Morales, David Arbola, que muy pronto tendrán nivel mundial. En el femenino, independiente de Anay Tejeda, que se mantiene en su nivel, esperamos que un grupo de atletas comiencen a dar el salto como Belkis Milanés, bronce en el mundial juvenil, y Yenima Arencibia.
El área de las vallas mantiene esperanzas y prepara su relevo. No solo es Dayron Robles, sino otros atletas jóvenes”.
¿Cuál es el secreto de Santiago para que sus discípulos hagan siempre sus mejores marcas en la competencia fundamental del año?
“Bueno, es simplemente un método que ha dado resultado. Uno debe llevar al atleta a una determinada cantidad de competencias para que él, tanto físico como psicológicamente, sepa cuánto tiene que correr en cada momento. El atleta tiene que saber el paso que hay que correr cuando le digo: esta carrera es para 13.30 segundos. Y tiene que experimentarlo hasta que sea capaz de dominar a su organismo.
Antes de los Juegos Olímpicos de Beijing lo hicimos con Dayron. En las últimas carreras, casi seguidas, lo preparamos para las cuatro carreras de los Juegos. En Atenas hizo 13.08; en Roma 13.04; en Saint Denis le dijimos esto es como la semifinal e hizo 12.88 y después en Estocolmo hizo 12.91. Es decir, él sabía cómo tenía que correr sus cuatro carreras para ganar y lograr su mejor marca en la última salida a la pista. Y así lo hizo.
Cuando Dayron rompió el récord mundial el pasado año la gente se asombró: ¿12.87 en junio? Sin embargo, nosotros estábamos convencidos de que podía hacer menos tiempo. Y él lo mantuvo, por ese sistema de trabajo y por esas competencias”.
¿Queda entonces la espina de no tener todavía un oro mundial, a pesar de la cantidad de premios que ya acumula?
“Sí, me queda esa espina, pero estoy convencido de que va a llegar. No es capricho ni que no me guste perder, ni a las escupidas. Es el espíritu de los vallistas cubanos. Dayron se la sacará rápido, pues el mundial es cada dos años. La difícil es el oro de los Juegos Olímpicos porque tú no sabes si un atleta te va a durar cuatro años. En el 2010 hay mundial bajo techo y le vamos a tirar con todo para que nuestro pueblo siga contento y vea que Dayron Robles sigue siendo mejor que lo que ya es”.