19 junio, 2013

Ciudad naranja: ¡Ciudad campeona en béisbol!



Se acabó la espera para Villa Clara en béisbol. Y uno de sus ídolos más grande, Ariel Pestano, puso fin a 18 años de espera, con un jonrón decisivo que dio el triunfo 8-5 sobre Matanzas y con ella el título de la 52 Serie Nacional de Béisbol, el más esperado del deporte cubano.
La conocida Ciudad Naranja —nunca como ahora el estadio Augusto César Sandino enseñó su color más vivo— desató la alegría contenida con el último out, aunque la mayor explosión ocurrió en el sexto capítulo, cuando el receptor Pestano dio el jonrón más importante de su carrera deportiva –y quizás el último si finalmente se retira como dijo—, al desaparecer la esférica con bases llenas y sellar una racimo de cinco carreras.
Parecía el momento ideal, el juego de su vida para el cátcher más defensivo y polémico de la pelota cubana, quien disfrutaba su cuadrangular como si descargara con ese batazo todas las incomprensiones y exclusiones sufridas en los últimos meses, cuando quedó fuera del Tercer Clásico Mundial, pero reactivó su entrega al equipo que lo ha acogido por 22 campañas.
El festejo se completó con otra faena formidable de Jonder Martínez, un refuerzo de oro en el pitcheo, quien pidió confianza en el octavo inning cuando los matanceros se pegaron a dos en la pizarra y la recibió totalmente de la dirección del equipo hasta cerrar el partido con el auxilio de otro vuelacerca, del capitán Andy Sarduy, sin duda, la naranja más atragantada para unos cocodrilos valientes, que lucharon hasta el cierre por un sexto juego en su pantano.

04 mayo, 2013

Una crónica pendiente a Javier Méndez



El pasado 22 de abril lo llamé temprano en la mañana para felicitarlo. Asombrado, pero sincero preguntó cómo me había acordado de su cumpleaños en medio del trabajo intenso del periodismo deportivo, de la 52 Serie Nacional de Béisbol y de varios meses sin vernos. Solo atiné a responderle: te felicito por los muchos que quisieran hacerlo y no pueden.
Javier Méndez es todavía para la mayoría de los capitalinos y buena parte de los seguidores del béisbol en el país, el jardinero central de los “guantazos”, uno de los bateadores de más tacto que ha pasado por nuestras series nacionales, el pelotero de las lesiones y las enfermedades en momentos cumbres, el zurdo que guió a Industriales a un campeonato de ensueño en el 2003 y que anotó la carrera en 1986 cuando Marquetti decidió con jonrón ante Rogelio García.
Los más jóvenes quizás no recuerden cómo fue posible que se eternizara en el corazón de los industrialistas su número 17. Debutó con Metropolitanos (1981-1982) con el 15 en su espalda, pero cuatro años más tarde vistió el traje azul con el 17 (el mismo de la calle donde vivía en El Vedado), el cual lo acompañaría hasta su retiro victorioso, cuando a muchos nos parecía que estaba como el vino: mientras más añejo, mejor.

30 abril, 2013

Yulieski Gourriel se vestirá de azul



Secretos en el béisbol son difíciles de guardar cuando una afición como la nuestra sabe tanto o más que los especialistas acerca de lo que pasa dentro y fuera de los estadios o conocen de un pelotero no solo sus estadísticas, sino también sus aspiraciones personales, sus ideas futuras.
Y si se trata del espirituano Yulieski Gourriel, uno de los jugadores más mediáticos- quizás el más- de Cuba, se torna más complicado el asunto. Por eso él mismo confirmó este fin de semana en el estadio Latinoamericano lo que era un rumor popular: solicitó jugar el próximo año con el equipo Industriales, dado que se ha mudado hacia la capital para acompañar a su padre, Lourdes Gourriel.
Con su habitual sencillez y naturalidad, el antesalista explicó a este redactor que el pedido de vestir azul se debió únicamente a la necesidad de estar la mayor parte del tiempo al lado de su progenitor, quien padece una afectación cardiovascular. “En la familia decidimos que sea yo quien la acompañe, por eso mis hermanos seguirán jugando en Sancti Spíritus como hasta ahora”, aclaró.

13 marzo, 2013

Dolor naranja en mi Cuba beisbolera



Tokyo.- Es tan difícil escribir sobre una derrota en el béisbol para los cubanos como contemplar el silencio y las caras llorosas de un conjunto de hombres que soportaron, en menos de 72 horas, dos reveses ante Holanda, que casi ninguno de los estamos en esta ciudad y en Cuba olvidarán hasta el último día de sus vidas.
Holanda, los naranjas de la pelota, los últimos campeones mundiales vigentes, nos sacaron del III Clásico Mundial y aún duele creerlo, no porque la calidad de su juego fuera inferior a la nuestra, sino porque el triunfo llegó en unos de esos partidos que parecen sacados del congelador. Y eso es más doloroso, menos irresistible para muchos corazones cubanos que sangran batazos, fildeos y lanzamientos.
De nada vale pensar ya que el jonrón de Simmons en el octavo episodio nunca debió salir de su bate, pues Norberto González estaba lanzando el juego de su vida; que las dos carreras anotadas por los europeos en el cuarto capítulo sin hit tampoco debieron contar porque eso estimula a los vencedores y aplasta a los vencidos; o que los errores defensivos de Yulieski Gourriel eran síntomas de un nerviosismo intenso y no propios de una presión extrema por espacio de tres horas.

28 febrero, 2013

Trío cubano con todos los Clásicos Mundiales



Fukuoka.- Son pocos los peloteros que pueden reunir la experiencia de tres Clásicos Mundiales de Béisbol y contarlas en activo.  Entre ellos están tres cubanos que fueron subcampeones en el 2006, sextos en el 2009 y que ahora pretenden volver a entrar en semifinales: los espirituanos Yulieski Gourriel y Frederich Cepeda; y el cienfueguero Norberto González.
Gourriel, actual capitán de la selección nacional y defensor de la tercera almohadilla, tenía 21 años cuando fue seleccionado la segunda base del Todos Estrellas en aquel histórico primer Clásico, en el cual también conectó un jonrón espectacular contra Panamá en el partido inaugural y fue, sin dudas, el pelotero cubano más seguido por los grandes medios de prensa.
Cepeda llegó a la primera edición con 26 años y su temible bateo a las dos manos impresionó a rivales, scouts y no pocos jugadores de Grandes Ligas lo felicitaron al término de un encuentro. Su jonrón en el octavo episodio del juego final contra Japón hizo levantar a muchos cubanos de sus asientos y él sigue pensando que podíamos haber sido campeones.
Norberto es quizás el zurdo más consistente y seguro del último lustro en Cuba y la historia de la primera y segunda edición están guardadas con recuerdos diferentes. Una plata que parece oro en el 2006 cuando cumplía sus 27 años y un sexto escaño en el 2009 por una espina japonesa son huellas que lleva desde el montículo de la vida.