01 agosto, 2009

Los remates de Cuba en la XX Liga Mundial


Hay motivos para estar complacidos con el cuarto lugar de la selección cubana de voleibol en la XX Liga Mundial, a la par que hay razones suficientes para pensar en voz alta si este resultado ha sido obra de una acelerada madurez y algún que otro “golpe de suerte”, o si hablamos de un verdadero renacer de esta disciplina en la Isla.
El camino hacia la gran final resultó verdaderamente impresionante, sobre todo si tomamos en cuenta que la ubicación con otros dos grandes equipos en el mismo grupo (Bulgaria y Rusia), comprometía desde el inicio las aspiraciones de clasificación. Sin embargo, los muchachos no creyeron en historias pasadas y arrancaron delante ante esas formaciones, aunque el balance terminó siendo igualado, es decir, dos victorias por bando.
La oveja negra del apartado resultó Japón, al que Cuba barrió con facilidad en cuatro oportunidades, pero no así los elencos europeos, que sufrieron costosas derrotas, a la postre favorables para una escuadra que hizo valer la tesis de que los triunfos de nuestro voleibol, específicamente en el sector varonil, se basan en la fuerza de sus atacadores, que incluye el servicio, y en su acoplado bloqueo sobre la net.
Válido es acotar que el sistema de puntuación empleado ahora en el certamen liguero también contribuyó a comandar el grupo, pues pondera la calidad de las victorias y los nuestros acumularon 21 de sus 26 puntos gracias a siete victorias por 3-0 o 3-1, en tanto solo cayeron en una ocasión por ese marcador ante los búlgaros en la fase clasificatoria.
Motivos suficientes para aplaudir la actuación radican en la consolidación de un extraclase como atacador central, Roberlandy Simón; en la estabilidad y buena comunicación de los dos pasadores —Raydel Hierrezuelo ligeramente superior a Yoandri Díaz; y en el talento y fortaleza de un grupo de jóvenes figuras, encabezadas por Wilfredo León, Yoandi Leal y Rolando Cepeda, que afrontaron el torneo sin la presión encima de ellos por hacerlo bien.
Lo anterior, paradójicamente, conlleva entonces a consideraciones relacionadas con una madurez acelerada, que hemos visto en otras épocas y no siempre con finales felices. La recuperación física de Michael Sánchez es alentadora, como también fue llamativo el cansancio de las dos últimas jornadas en Belgrado. ¿Si somos el equipo mejor preparado en ese aspecto qué sucedió? ¿Solo el rigor de la Liga y los viajes pudieron endurecer más de la cuenta las piernas a nuestros muchachos cuando saltaban?
Lo del “golpe de suerte” cabe solo expresarlo en el cruce para la discusión de las medallas. Sin duda, caer junto a Brasil y Argentina nos abrió el camino entre los cuatro grandes, aunque los gauchos han mejorado muchísimo, pero lejos del primer nivel que presentaban los otros cuatro finalistas. Reitero, nada de esto demerita el desempeño de la tropa de Orlando Samuels.
Los remates de la XX Liga deben ir más lejos que el mensaje elogioso y valiente. El voleibol cubano ha sufrido en los últimos años la deserción de no pocos jugadores cuando más o menos se logra reunir un equipo con este nivel. Una señal está clara: todavía nuestros técnicos dominan el know how de la disciplina, que significa formar un equipo de elite. El asunto pendiente sigue estando en el trabajo colectivo, particular, ideológico y comprometido con su deporte, su familia y su pueblo.
El saldo de la XX Liga fue positivo para todos. Cuba siguió siendo una de las sedes más concurridas y aseguramos nuestra presencia en la XXI edición con una ubicación menos complicada que la de ahora. Para Brasil y su octava corona solo una palabra resumen: Espectacular. Para los serbios, una frase histórica: nadie escarmienta por cabeza ajena…
La vigésima edición de la Liga Mundial de voleibol significó un éxito rotundo, tanto en materia de calidad deportiva como de apoyo económico y publicitario. Los premios en metálico ascendieron este año a veinte millones de dólares y equipos considerados débiles sorprendieron a los grandes, con los ejemplos más elocuentes en Japón, Finlandia y China.
Asimismo, las pocas notas negativas del certamen corrieron por los árbitros, quienes en más de una ocasión decidieron sets, por suerte nunca partidos, algo que no debiera ocurrir a este nivel. Más allá del punto final puesto el pasado 26 de julio en la Arena de Belgrado, la Liga Mundial puede sentirse complacida en su cumpleaños veinte.
Posiciones por países: 1.- Brasil 2.- Serbia 3.- Rusia 4.- Cuba 5.- Argentina 6.- EE.UU. 7.- Italia y Finlandia 9.- Bulgaria, Francia, Holanda y Polonia 13.- China, Japón, Corea y Venezuela.

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