30 agosto, 2007

Judo cubano: Al mismo tatami, pero con diferente collar


A poco más de un mes de haber ganado los Juegos Panamericanos, nuestros equipos de judo están a las puertas de otro gran desafío: el campeonato mundial, primer clasificatorio oficial de la disciplina para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
En un escenario bien caliente y de sobra conocido como es Río de Janeiro —el desenlace final de la cita multideportiva es aún recordado por la falta de respeto del público sudamericano hacia Cuba—, ambas selecciones tendrán objetivos similares, aunque las muchachas tendrán el motivo adicional de defender la corona universal alcanzada en El Cairo, Egipto, dos años atrás.
El récord de naciones y participantes anunciadas por los organizadores se debe al interés general de asegurar bien temprano los pasajes para la capital china, al tiempo que Brasil apuesta a conseguir su mejor actuación histórica en estas lides, “aunque para eso tengamos que morir sobre el tatami”, aseguró el titular de la Federación nacional a un diario local.
Nacido en Japón, el judo se ha extendido con tanta fuerza por el planeta que ni los mismos creadores andan tranquilos cuando de mencionar un favorito se trata, sobre todo en el apartado femenino, en el cual Cuba ha ganado en par de ocasiones (1995- 2005), en tanto desde su debut en 1989 siempre regresa a casa con al menos una campeona (excepto en 1991 cuando concluimos con 0-2-2).
El próximo certamen universal no debe tener muchos nombres nuevos entre los monarcas, aunque sí entre los medallistas. Se notará también una mayor presencia de América en el cuadro de finalistas, en recia porfía con Europa y Japón, tierras donde el judo es pasión y casi una cuestión de honor.

CARAS DEL TRIUNFO FEMENINO

Con dos esperados cambios, la selección femenina saldrá a defender su corona en el venidero campeonato mundial. La dorada universal de Munich 2001 y capitana del equipo, Yurisleidis Lupetey, entrará al tatami de nuevo —se recuperaba de una lesión—, dispuesta a retomar sus planos estelares en 57 kilogramos, que incluye un bronce olímpico, el título universal juvenil y bronce del planeta en el 2003.
Ante la lesión en los Juegos Panamericanos de la titular mundial juvenil, Onix Cortés, la holguinera Yalennis Castillo regresa a los 70 kilos con marcado interés: obtener el boleto olímpico, para lo que solo tendrá que figurar entre el quinteto de vanguardia.

Otras cartas de éxito de la tropa que dirige el profesor Ronaldo Veitía serán las titulares de la pasada versión: Yurisel Laborde y Yanet Bermoy, así como la veterana Driulis González, seis veces medallista en estas lides —dos de ellas campeona 1995 y 1999— y mejor judoca de América en el siglo pasado; Sheila Espinosa, monarca panamericana en 52 kilos, en el propio tatami de Río e Ivis Dueñas, una veterana en la división supercompleta (+78 kg).

ARENCIBIA MANDA ENTRE LOS HOMBRES

Entre los hombres, a pesar de quedar por debajo de lo esperado en la cita continental, Yordanis Arencibia (66 kg) vuelve a ser el motor impulsor con su terna bronceada en estos certámenes, 1999, 2001 y 2003. “Estoy bien preparado para luchar por ese título que se me ha escapado tres veces”, reiteró el tunero antes de partir, sin dudas, el mejor judoca de la Isla en la actualidad.

La escuadra que dirige Justo Noda tendrá ahora más opciones con los campeones panamericanos Oreidis Despaigne (90 kg) y Oscar Braison (+100 kg), sin descartar a los fogosos Yasmani Piker (60 kg) y Oscar Cárdenas (81 kg), quienes ganan y pierden con los mejores de sus divisiones y andan ansiosos por lograr un triunfo inolvidable en su carrera deportiva.
En septiembre (14 al 18) debemos celebrar por todo lo alto con no menos de dos ippones dorados y varias preseas. Será el adelanto del desquite mayor, en Beijing. Para eso estamos preparados.

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