11 diciembre, 2005

Déborah en las profundidades del alma


Descubrí el fondo del mar y quise quedarme junto a Déborah Andollo, quien hechiza con la claridad de sus palabras a cualquiera que intente conquistar esa inmensidad azul. Pedí permiso a las anécdotas guardadas con celo por esta mujer, retablo de perseverancia, riesgo y resistencia. Y en esa "inmersión" descubrí también a la madre ejemplar, la atleta y amiga fiel que de tantos viajes emprendidos a lejanas aguas ha regresado siempre con las únicas recompensas para ella posibles: vida y felicidad.
Déborah, a sus 38 años, es piel de sirena y libro de lecciones para cada persona que intente dibujar su vida en constante coqueteo con la muerte. Así, fuerte y tierna, enfrentó esta entrevista, y nos sumergimos en las profundidades de su alma.
El cuerpo al mar es un amor encubierto...
-Aunque uno insista en dar nombre a los hechos en la vida, a veces no quedan bien organizados. Hace unos días mi mamá encontró unas fotos en las que aparezco con un año de edad en la playa. Aprendía aún a caminar y huía hacia el agua con un culero. Nos morimos de risa. Hasta entonces decíamos que había dado mis primeros pasos en el mar a los tres años, cuando casi me ahogo. Y recién descubrimos que mi relación con el mar fue intuitiva. Yo me lancé a él.
“Sentía mucha empatía con el medio. No sabía nadar, tragaba agua, pero insistía. Me pusieron en una escuela de natación para evitar que siguiera ahogándome. Luego se disocia un poco el camino hacia el mar, pues entro en las piscinas y al nado sincronizado. Sin embargo, el gran sueño de aquellos fines de semana, viviendo en el Vedado, junto a mi mamá, era irme hasta la playita de la calle 16 y competir con los varones a ver quién bajaba más. Pura diversión, pero con mucha osadía."
Los primeros riesgos, la curiosidad y el valor...
-En 1992 un amigo me propuso ser modelo de fotos submarinas. Empecé usando tanques de oxígeno y un día se me ocurrió quitármelos para ver cuánto bajaba sin ellos. Bajé 38 metros, en aquel tiempo récord nacional femenino. No sentí temor; estaba convencida de que lo podía hacer. “Si tuviera que comenzar ahora diría: no, vamos a ver, cuidado... En aquella etapa la apnea profunda no era tan profunda. Eso sí, tuve el coraje de iniciarme en modalidades experimentales, como el cuerpo libre y el lastre variable reglamentado. Entonces primó la curiosidad por encima de la valentía o la locura."
El miedo a la soledad de las sombras transparentes...
-La apnea es una actividad que no puede ir acompañada del miedo, aunque sí le temo a otras cosas más terrenales. Soy muy atenta con mi hijo para que no haga ciertas cosas, pero en mi actividad soy bastante temeraria.
“A los tiburones no les tengo miedo, sino respeto. Conozco especies de tiburones con las que me atrevo a jugar. Son animales adorables, muy importantes para el ecosistema, la biodiversidad marina, pero es mucho más sabio respetarlos. De nada vale demostrar una gran audacia si al final no vas a poder contarlo.
“Siempre estoy en contra de la imagen de que si estás en el mar, eres temerario y enfrentas a los tiburones. En el mar hay montones de peligros que no son precisamente los tiburones. Por ejemplo las corrientes, las profundidades, la oscuridad, la soledad".
La suerte de crear y dar, de vivir y amar...
-Diría que sí, existen tales suertes, pero la mayor suerte es darnos cuenta de para qué servimos, dónde está nuestro talento a desarrollar. Los dones se nos dan para enriquecernos, no para dejarlos durmiendo en la casa.
“Puedes tener delante la suerte y no verla. Eso también tiene que ver con tus creencias como ser humano, con tu trabajo, con tu habilidad de reunirte con gentes capaces también, porque el éxito de una carrera como esta no depende solo de mí, sino de mucha gente profesional y buena.
“Mi superstición está basada en alguna que otra inseguridad, porque a pesar de ser muy temeraria, igual soy frágil. Es una característica de los seres humanos y yo soy un ser humano. Quizás me refugio en ciertas inseguridades, supersticiones o creencias, más espirituales que religiosas.
“Una vez estaba en Italia para un récord y decía todos los días: Hasta que no aparezca un delfín, el récord no me va a salir. Y apareció un delfín. Adolezco al igual que todas las personas de cierta fragilidad espiritual, pero siempre trato de imponerme a eso porque en el mar hay feeling".
La felicidad sin límites ni privaciones en el mar, en la tierra...
-En todos estos años de deporte jamás he sacrificado mi felicidad. El éxito está en eso. Si asumes esta actividad con resignación o angustia entonces sí te limitas. Para alguna gente, que no salga en las noches o no me interese ir a una discoteca puede resultar una limitación. Como también no fumar o dormir nueve horas en lugar de seis, pero eso no significa una restricción. Son cosas que forman parte de mi vida.
“Sí hay limitaciones afectivas y es bueno decirlo. Sobre todo cuando sigues siendo campeona a los 38 años y has creado una familia. Es muy duro no estar con tu hijo. Cuando preparo la maleta para ir a la Isla de la Juventud a entrenar, confieso que el primer día estoy muy triste. Sin embargo, al segundo día estoy tan convencida de que hago lo correcto, que me siento bien. Si lo hago mal, triste o arrepentida, entonces tengo grandes posibilidades de que no salga lo que quiero, y te imaginas no poder regresar a casa con el triunfo...”
Una mujer conoce y lucha sus delirios, su rostro...
-En Cuba no me han discriminado por ser una mujer apneísta. Cuando empecé, a pesar de que había mucha gente con grandes resultados, la apnea no era muy difundida. Y sí, siempre fui aguerrida, porque me sentía parte de un deporte interesante, serio y reconocido en el mundo.
“Hace seis años logré que el INDER formara parte del proyecto de crear una Academia de Apnea, o mejor, yo formé parte del INDER. Anteriormente algunos funcionarios eran muy distantes y luchaba mi derecho a ser considerada entre sus atletas, pues soy reflejo del deporte cubano, aunque no doy medallas olímpicas. Estoy contenta de haber logrado incorporar la apnea al INDER y siento que en los últimos años se conoce mucho más sobre mi deporte.
“En los medios de difusión la apnea suele ser un deporte netamente machista. Cuando hacen una reseña de los campeones, se detienen siempre en mí o en alguna otra muchacha, pero profundizan siempre en la rama masculina. He llegado a pensar que he sido usada como una conveniencia publicitaria.
“¿Por qué nunca se han ocupado al mismo nivel de las mujeres? Cuando hay una rivalidad entre dos mujeres, ¿por qué no lo convierten en noticia? Te hacen pensar que no somos iguales, hombres y mujeres. Y es tan así que hasta que no rompí el récord de un hombre (74 metros en cuerpo libre) no me dejaron tranquila."
Tan cerca y tan lejos de una extraña sensación...
-Nunca he sentido la muerte cerca en este deporte. Tuve en toda mi carrera un solo accidente, un récord fallido. Pero ni aún en esas circunstancias sentí estar al borde de la muerte. Sabía que en tales casos, siempre hay soluciones rápidas y audaces, mientras haya un equipo profesional como el que siempre me acompaña.
Burbuja de sencillez en el tiempo...
-Lo importante no es sentirse un ser invulnerable. No justifico ningún comportamiento anormal causado por la fama. Todos estamos hechos de la misma manera. Sí me molesta un poco el asedio en la calle, porque busco siempre estar tranquila. Constantemente soy sometida a preguntas, pero eso forma parte de lo que eres. Y tienes que asumir, sin molestarte, la curiosidad y la inquietud de la gente.
“Gracias a la Revolución, aquí no hay prensa amarilla, ni sensacionalismo barato. En Italia sí he sido un poco asediada por los papparazzi. Si tuviera que definirte lo que significa la fama en Cuba con una palabra rápida, diría: "linda". Me han escrito muchos poemas, me han pintado, me han regalado tallas en madera. Una vez un viejito le dijo a su esposa: ‘Tócala, ella no es plástica, es de verdad’. Cosas simpáticas.
“Tal vez lo más significativo fueron las personas que escribieron cuando el accidente automovilístico y mandaban sus notas al periódico. Una niña escribió: ‘recupérate que tú eres nuestra sirena’. He recibido muchas muestras de afecto que se escapan a la imaginación y a las cuales soy muy vulnerable."
Solo en el mar se engendra su maravilla...
-Sigo siendo muy temeraria en otros aspectos de la vida, no solo cuando bajo 120 metros. Pero si vamos a definir la temeridad teniendo en cuenta solo las actividades físicas donde la adrenalina sube al máximo —paracaidismo, alpinismo, inmersión, etc— creo que estoy hecha solo para retar al mar. No reto a la profundidad del mar, me gusta estar en ella. He deseado quedarme en las profundidades más tiempo del que estoy humanamente preparada. Es una sensación de placer que no me embarga ni en el aire, ni en la montaña.
De perseverancia está colmado el tiempo y más...
-Soy muy exigente conmigo misma. Si te digo cómo está dividido mi día, dirás que no puede ser. Ahora estoy ensayando nuevas técnicas de apnea. Al mismo tiempo sigo con el proyecto de la Academia —se llama Blue Yemaya— y creando una línea didáctica con el sello de Déborah Andollo para enfrentarla a la escuela italiana.
“También me ocupo del equipo nacional de nado sincronizado y como prioridad número uno, de mi hijo. Lo enseñé a nadar, a pintar, a trabajar en la computadora. Lo formo no para mí, sino para la sociedad. Y le inculco la voluntad de vencer aunque esté cansado, sin llegar a los límites, porque es muy pequeño, seis años.
“Todo esto tiene que ver mucho con mi tenacidad y a veces me pregunto, ¿por qué me pongo metas tan ambiciosas? Pero es que así soy yo."
Las posibilidades infinitas de los músculos, de los atletas...
-Siento una especial adoración hacia el atleta cubano y la filosofía de su formación, porque no es solo el campeón, sino también los jóvenes que entrenan ilusionados con llegar a las selecciones nacionales venciendo cualquier obstáculo. Es increíble cómo los entrenadores, los técnicos y hasta los propios atletas, generan alternativas. Admiro a todo nuestro movimiento deportivo. Y eso me hace pensar en las causas que condicionan tales resultados y en las posibilidades físicas reales del cubano.
Lo que resta por hacer es siempre lo primero...
-No sé cuantas cosas me quedan por hacer. Siento que mi vida está cambiando. Dejo de hacer una cosa para empezar otra y eso pudo reflejarse en la necesidad de abrir la Academia, la primera de su tipo en Latinoamérica. Lo que más me lleva a ocuparme de eso es que no hay estudios ni nada elaborado sobre la apnea en Cuba y yo estoy enriquecida con muchas vivencias personales. Además, somos una potencia de apneístas y se están dando campeonatos mundiales, en los cuales seguramente discutiríamos las primeras medallas.
“En la vida personal, sí, tener otro hijo —pero no lo quiero decir— y que sea hembra".
Salimos del agua los dos juntos y ni siquiera contamos la nueva marca de esta entrevista. Tranquila y plena de optimismo, lanzó una última frase, sentencia constante de desafío: "Pedirle al cuerpo que llegue hasta los límites de la supervivencia es algo que solo se hace con pasión y mucho amor, no se puede imponer".
Y volvimos a hundirnos.

1 comentario:

Dayana Litz dijo...

Por casualidad conocí tu blog y me he detenido a verlo hace un rato y, antes de irme, quise dejarte un comentario e invitarte al mío.
Yo también estuidié en fcom, aunque unos años menos.
Solo quería decirte que te he puesto en unos de mis enlaces...